En Lekil Lum sabemos que el trabajo verdadero se construye junto a las comunidades, respetando sus procesos y caminando al mismo ritmo. Un ejemplo vivo de esto es lo que hemos desarrollado en la Región Avellanal, en el municipio de Ocosingo, Chiapas.
En esta región, mujeres y hombres de cinco comunidades nos invitaron a acompañarles frente a un problema que les preocupaba profundamente: la pérdida de semillas nativas y la disminución de especies alimenticias en sus milpas. La dependencia de semillas comerciales y agroquímicos estaba afectando su salud, su economía y la biodiversidad de su territorio.
A partir de su diagnóstico comunitario, iniciamos juntas y juntos un proceso que incluyó:
- Creación de huertos agroecológicos familiares y colectivos, con cultivos diversificados para el autoconsumo.
- Recuperación de semillas criollas como maíz, frijol, calabaza y hortalizas tradicionales, protegidas por las propias familias.
- Capacitación en ecotecnias como estufas ahorradoras, captación de agua pluvial y producción de hongos setas para diversificar la alimentación.
- Formación de promotoras y promotores comunitarios, que replican los aprendizajes dentro de sus comunidades.
- Espacios de intercambio de saberes, donde las y los mayores transmiten conocimientos ancestrales sobre el cultivo y el cuidado de la tierra.
Este trabajo ha fortalecido la autonomía alimentaria y el cuidado de la Madre Tierra, pero también ha tejido redes de solidaridad entre comunidades. Hoy, las familias de la Región Avellanal no solo producen alimentos sanos para ellas mismas, sino que comparten semillas y conocimientos con otras comunidades, multiplicando el impacto del trabajo colectivo.
Para nosotras y nosotros, este caso es un ejemplo de que cuando las decisiones se toman desde el territorio, con la participación activa de las mujeres y los hombres que lo habitan, se abren caminos reales hacia una vida digna y sustentable.
